Esta semana nos hemos concentrado en los asuntos de muchas tipas de mujeres. Hemos pensado en todo desde La Mona Lisa hasta Madonna, desde Lady Diana hasta Lady Gaga. Aprovechamos el punto de vista de una mujer casada en una caricatura de Argentina, y desciframos los pensamientos de una autora puertorriqueña describiendo la vida de una mujer invadida por un parasito vicioso. Tras haberlo leído varias veces, no me pude escapar de la interpretación de que el parasito en el texto es un hombre. Hmmm. He sido un hombre por varios años y nunca he pensado en mi mismo como un "parasito," pero no importa, estoy aquí para aprender con mente abierta. (Sabe alguien cuando llega la semana de hombres? Hay tres semanas más pues pronto entonces.)
El monstruo de la gramática volvió esta semana también, y me enseñó otra lección acerca de las mujeres. No, el monstruo NO es una mujer. Miren el artículo "EL" monstruo. Tiene que ver con el genero del monstruo, varón. El monstruo esta de acuerdo con su articulo, buena gramática no? Después de haberme tragado y luego vomitado la semana pasada (debido a mi amargo sabor de gramática horrible), el monstruo me regresó otra noche. Pero esta vez, no tuvo la mirada de un monstruo vicioso. Pareció débil, flojo y derrotado. "Que tienes Sr. Monstruo?" pregunté. El monstruo murmuró: "Encontré a Verónica la semana pasada afuera de su cuarto. Ella tuvo una de las varas de fuego en su mano, humo rebosando de su nariz. Sabroso." (Noten el uso debido de la citante y citado, estilo directo por supuesto). "Es buena Verónica, no Sr monstruo? Gramática perfecta.". "Si," me dijo, "pero cuando yo estaba a punto de tragarla, ella me sugirió que yo fuera a la biblioteca, donde hay repisas repletas de gramática perfecta!" (Noten por favor el uso del subjuntivo imperfecto por parte del monstruo.) "Bueno, que pasó entonces?" pregunté curiosamente. Luego el monstruo me dijo que el había ido a la biblioteca en seguida. (Noten el uso del estilo indirecto. Suave no?). Pero desafortunadamente, el monstruo tenia mucha hambre, y comió súper bien demasiado. Me dijo, "Duque he comido demasiada gramática y estoy enfermo." A medida que el pobre monstruo se acostó sobre mi cama, mi di cuenta de dos cosas.
1. El monstruo y yo somos hermanos. A pesar de nuestros enfrentamientos hace varias semanas, tenemos la misma sangre en nuestros cuerpos: demasiada gramática nos hace enfermos.
2. Por la última vez esta semana, Verónica nos ha demostrado sin duda la sabiduría de la mujer. Sus instintos derrotó al monstruo. Verónica hizo lo que hace Verónica mejor de todo: le dio al monstruo demasiada gramática y el monstruo se puso enfermo! (Porque no pensé yo en eso!?!?) Que ingeniosa! Viva La Mujer!