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Pensar Otro es un espacio que construimos los participantes de Gramática nivel 4 en Middlebury durante el verano 2010, para compartir nuestras ideas y materiales sobre cómo se piensa al ‘Otro’


domingo, 18 de julio de 2010

Esta semana nos concentramos en los conceptos de libertad y las luchas que se realizan para obtener la libertad. En el caso del artículo de “El País” vimos un esfuerzo de presentar un resumen de las quejas de Amnistía Internacional publicó en 2008, que apuntó varios países los que presuntamente habían violado las reglas internacionales de la libertad y los derechos humanos. Además, nos planteamos en las responsabilidades de países grandes de proteger libertades alrededor del mundo, y en el significado de las libertades para distinta gente. A la vez consideramos los significados connotados escondidos adentro de un texto que describió el fracaso un sistema de correcciones a disponer un “típico inquilino de una cárcel” para su “libertad.” Por desgracia, hay gente en nuestro país que crece en un ambiente que falta esperanza. A menudo ellos terminan en la penitenciaria. Sin importar cuanto tiempo ellos pasan sin libertad, ni cualquier esfuerzo que invierten en su mejoramiento, cuando ellos vuelven a sus hogares se conforman a las mismas vidas riesgosas y llegan la cárcel de nuevo. Ya sabemos el reto de aprender un idioma nuevo, el aprender una vida nueva es aun más difícil.

Todo esto me hizo pensar en el significado de libertad, y quien provee la libertad a quien. Por ejemplo, el salvaje monstruo de la gramática apareció nuevamente esta semana. Durante la madrugada de un día, el monstruo se arrastró de su cueva bajo de mi cama y gruño, “Yo huelo el olor de la gramática perfecta y tengo hambre!” Justo entones me vio y me tragó sin masticarme de nada. Por un momento espantoso, yo estaba viviendo adentro de la horrible barriga del monstruo de la gramática! Luego, el monstruo me vomitó sobre el piso de mi cuarto y me gritó, “tu tienes un sabor horrible calvo gringo pendejo! Estoy buscando los dulces sabores de la gramática perfecta, y tu sabes de la basura amarga que proviene de la boca de un gringo con lengua torpe!!! Donde vive Verónica?!?” Por supuesto no le traicioné a mi maestra, pero había tentación……. Yo supongo que el olor de gramática perfecta venia de los artículos en mi mochila escritos por Verónica, no sé. Sin embargo, por la primera vez desde mi llegada aquí en Middlebury, me alegré de que tenga una cabeza de ladrillo que no absorbe la gramática. “Sigue tu búsqueda Señor monstruo, no te puedo ayudar.” La lección es que por casi tres semanas yo pensaba que yo fuera el prisionero del monstruo, un rehén sin libertad. Al fin y al cabo, el monstruo es el prisionero, allanando los cuartos de Middlebury buscando su comida de gramática perfecta, sin éxito. Soy libre.

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